Javier Núñez: de Valencey para las Grandes Ligas

Con tan sólo 17 años y estatura de 1.85 su recta es de 92 millas. Tiene  un variado repertorio de lanzamientos y se mueve con destreza y agilidad alrededor del montículo.

Redacción

El 13 de julio es un día que Javier Antonio Reyes Núñez y toda su familia nunca van olvidar. Esa fecha va a quedar grabado para siempre en sus corazones, ya que Javier, el popular (Owey) estampó su firma en el contrato que lo vincula a la organización de los Atléticos de Oakland del béisbol de las Grandes Ligas.

Con esa firma culmina el sueño que comenzó cuando Javier tenía 12 años, y su primo que estuvo cerca de firmar, lo llevó a la academia de béisbol M&L de  la Esmeralda y de inmediato impresionó a los entrenadores por la fuerza de su brazo y lo aceptaron con la etiqueta de un firme prospecto para llegar a las grandes ligas.

-¿Cómo llegaste a ser firmado por los Atléticos de Oakland?

“Yo estaba entrenando en la escuela de Good Year y el profesor Argenis Páez, quien firmó al pitcher de los Medias Rojas de Boston, Eduardo Rodríguez, me vio lanzando y le gustó mi mecánica,  se me acercó y me habló de una posibilidad de vincularme al béisbol de Estados Unidos, yo sentí que mi sueño no se había terminado, ya que venía de un tryout con los Rockies de Colorados y al final no pude lograr el objetivo”

-¿Cuál fue tu reacción al concretarse lo de tu firma?

También firmó con el Magallanes

“Ese día venía de entrenar con Colorado, llegué como a las tres de la tarde: me bañé, comí y me acosté. Luego llegó el profesor Páez preguntando por mi papá y mi hermana. Cuando salí del cuarto me dijo: bienvenido a los Atléticos de Oakland, mi hermana gritó de alegría y papá se puso muy contento, a mí se me aguaron los ojos, lloré, lo habíamos logrado todos juntos”.

La ciudadela Valencey es un populoso conjunto residencial situado en el corazón del municipio San Diego. Decenas de niños practican todos los días en su campo de béisbol con el único sueño de ser firmado por un equipo de las grandes ligas. Hasta el momento Erick Peña y Wilfredo Petit habían sido sus fuentes de inspiración, por lo que ahora se le suma Owey, con la responsabilidad de llegar más lejos que sus parroquianos.”

-¿Cuáles son tus metas ahora que firmaste?

“Mi meta es llegar a las Grandes Ligas y llegar a pichearle a José Altuve, Miguel Cabrera, Ronald Acuña, Fernando Tatis, ese es mi sueño”

-¿Frases en las cuales te inspiras?

“Trabajar duro, llegar lejos y ayudar a mi familia y llevármela para Estados Unidos y República Dominicana para que conozcan “.

-¿Qué significa el béisbol para ti?

“Esmero, trabajar duro para que mi familia este bien”.

-¿Cómo te preparas para cumplir esos sueños?

“Todos los días llegó a las 8 de mañana al campo de la escuela, con mi entrenador corro 20 minutos, luego soltamos el brazo, trabajo la mecánica con el fin de aumentar las millas y finalizamos en el gimnasio.”

Javier Núñez subió el primer peldaño de una inmensa montaña para llegar a la cima. Eso sí, un peldaño importantísimo, que en lo inmediato servirá para aliviar el sufrimiento económico de su familia. Pero, en esta conjunción adversativa, es donde debe imponerse el enorme talento de Núñez.

Con tan sólo 17 años su recta ha sido medida en 92 millas. Su reporte también indica que tiene un variado repertorio de lanzamientos, que se mueve con destreza y agilidad alrededor del montículo. Mide 1.85 de altura, pero se espera que para cuando cumpla su mayoría de edad deba ganar otros cuantos centímetros. Sus amigos y compañeros de la escuela M&L están seguros que Owey no los va a defraudar, también lo están quienes lo ayudaron en su proceso formativo desde que era un niño: Jhoan Salgado y Julio Herrera.  Sólo queda que su determinación y  disciplina sea el impulso definitivo para que todo el sueño de Valencey se vea cumplido: Ver un hijo suyo jugar en las grandes ligas.

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