¡Pele! Se fue la última gran leyenda

¡Pele! Se fue la última gran leyenda

diciembre 29, 2022 0 Por Marco Hernández

Pelé es el único de los grandes de la historia del fútbol que no jugó nunca en un club europeo y si, ya con 35 años, aceptó una oferta final para jugar en el Cosmos de Nueva York fue fundamentalmente para rehacerse de una serie de fracasos económicos.

Texto: La Vanguardia

Con la muerte del brasileño Pelé a los 82 años, el fútbol pierde a su última gran leyenda histórica, al considerado rey del balón, el único futbolista que ha ganado tres veces el título de campeón mundial, un jugador de calidad, técnica, magia y eficacia goleadora incomparables.

Un futbolista completo, brillante con ambas piernas, notable rematador de cabeza y regateador portentoso, el único que ha sobrepasado los límites de la lógica en un campo de juego, según definió en su día Johan Cruyff.

Pelé acumuló victorias, títulos, goles y récords en su carrera deportiva, desde que debutó en el Santos con 15 años (y ya marcó un gol) hasta que colgó las botas en 1977 ya con 37. Había sumado entonces, según los cálculos más fiables, 1.283 goles de los que cerca de 750 los consiguió en partidos oficiales.

Pelé es el único de los grandes de la historia del fútbol que no jugó nunca en un club europeo y si, ya con 35 años, aceptó una oferta final para jugar en el Cosmos de Nueva York fue fundamentalmente para rehacerse de una serie de fracasos económicos.

Pelé fue nombrado Atleta del Siglo por el Comité Olímpico Internacional y con sólo 21 años Brasil lo distinguió como tesoro nacional oficial, vetando su traspaso a un club extranjero. Sigue siendo el futbolista más joven que ha marcado en un Mundial, con 17 años y 239 días, e igualmente el campeón mundial más joven, en el torneo de Suecia-1958.

Cuando en 2014 la revista France Football revisó el historial del Balón de Oro correspondiente a la etapa en que sólo se admitían jugadores europeos, consideró que Pelé lo habría ganado en siete ocasiones entre 1958 y 1970 de no haberlo impedido el reglamento y que igualmente habría sido el galardonado más joven de todos los tiempos.

Nacido el 23 de octubre de 1940 en Três Corações, en el estado brasileño de Minas Gerais, Edson Arantes do Nascimento se crio en un ambiente de pobreza. Su familia se trasladó pronto a Bauru, ya en el estado de São Paulo, donde el pequeño, al que llamaban Dico, empezó a ayudar a sus padres de limpiabotas.

Su padre, Dondinho, había sido futbolista pero una lesión de rodilla le apartó del deporte y le llevó a ganarse la vida, sin estudios ni experiencia, en trabajos de escasa remuneración que sólo los más desfavorecidos aceptaban. A pesar de la oposición de su madre, Dico se aficionó al fútbol y Dondinho le inculcó los consejos básicos. Un cazatalentos le llevó hasta el Santos, donde superadas todas las pruebas debutó con 16 años.

Jugó en el Santos desde 1956 hasta 1974 y empezó a ser conocido popularmente como Pelé, un apodo que al principio rechazó pero que acabó aceptando. Sus partidos con el club brasileño son leyenda. Ganó once veces el campeonato Paulista y cinco el torneo final Río-São Paulo, dos veces la Copa Libertadores y otras dos la Intercontinental. Pero su fama mundial se cimentó en la Copa Jules Rimet, el campeonato del mundo de selecciones.

Llegó al torneo de 1958 como suplente y arrastrando una lesión que le impidió tomar parte en los dos primeros partidos. En el tercero, decisivo contra la URSS, Pelé debuta acompañado de Garrincha y Brasil pasa a cuartos de final. Ya no abandonará la titularidad: 1-0 a Gales (gol suyo), 5-2 a Francia (tres goles) y en la final 5-2 a Suecia (otros dos goles). Pelé, que pronto será conocido mundialmente como O Rei, es el gran héroe de una victoria especial porque llegaba después de la enorme decepción del maracanazo de 1950 y suponía la primera vez que una selección sudamericana ganaba el Mundial en Europa, una gesta que ya nunca se ha repetido.

A partir de estos éxitos la cotización de Pelé se dispara y el Santos realiza anualmente unas giras interminables para enfrentarse a los mejores equipos europeos. En el Camp Nou actuó tres veces, en 1959, 1960 y 1963. En su primera visita explicó que llevaba 20 partidos en los últimos 35 días. Pelé llega a jugar 116 partidos en 1960 y cae lesionado a menudo, pero con una capacidad de recuperación asomobrosa.

En el Mundial de 1962, en Chile, se lesiona en el segundo partido y apenas podrá colaborar en la segunda victoria brasileña. Ese mismo año gana su primer torneo mundial de clubs. El Santos supera por 3-2 al Benfica de Eusebio en Maracaná (dos goles de Pelé) y realiza una exhibición en Lisboa, donde vencía 0-5 (hat-trick de Pelé) antes de ceder un 2-5 final.

En el Mundial de 1966 Pelé es víctima de una persecución feroz frente a Bulgaria, ante el duro defensa Zhechev, y finalmente cae lesionado ante Portugal, a pies de Morais. Brasil es eliminada del torneo y Zhechev señalará: “Yo empecé el trabajo y Morais lo concluyó”.

Pelé sigue jugando partidos sin cesar y marcando un gol tras otro. En 1969 los cálculos anuncian que se aproxima al gol mil de su carrera y los defensas inician una nueva persecución: ningún equipo quiere pasar a la historia por encajar el gol mil de Pelé. Finalmente fue en Maracaná, el 19 de noviembre, y ante el Vasco de Gama.

En el partido anterior Pelé había estrellado un balón en el larguero y en otra jugada un defensa le había despejado un gol cantado bajo los palos. En esta oportunidad llegó un penalti y Pelé lo transformó: mil goles. La celebración fue inmensa y el partido estuvo detenido una veintena de minutos.

En una entrevista de 2019 O Rei comentó: “Con el VAR no sé si habrían señalado penalti”. Cinco días antes, cuando la cuenta estaba en 998, el Santos disputó un amistoso contra el Botafogo. Pero algo raro flotaba en el ambiente. Con demasiada facilidad marcaba goles el Santos y Pelé también sumó uno, de penalti. «Quería marcar el mil en un partido oficial y me preocupaba que los del Botafogo se apartaran para que el gol llegara entonces. Nuestro portero simuló unas molestias intestinales insoportables y yo mismo me situé bajo los palos», explicó Pelé años más tarde.

El tercer título mundial de Pelé llega en México, en 1970. Es el primero que las televisiones retransmiten en color y supone la apoteosis de O Rei. Contra Checoslovaquia (4-1, un gol) intenta un disparo espectacular con un balón bombeado desde 50 metros que no entra por poco. Contra Inglaterra (1-0) protagoniza un remate sensacional que el meta Gordon Banks evita con una parada histórica. «Marqué un gol, pero

Ante Rumanía (3-2) marca dos goles. Ya en cuartos de final, Brasil bate a Perú (4-2) y en las semifinales cae Uruguay (3-1), con otra fantasía excepcional al evitar al portero Mazurkiewicz con un engaño sin ni siquiera tocar el balón. Pero el remate escorado no entra tampoco.

Pelé, con 29 años y plena madurez futbolística, es un espectáculo constante, incluso cuando no marca. En la final Brasil se impone a Italia con un gol de Pelé y una asistencia sensacional a Carlos Alberto para redondear el 4-1 final. La copa Jules Rimet se la queda Brasil para siempre. Tras el partido, el defensa Tarcisio Burgnich explica: “Me dije antes del partido, es de carne y hueso, como todos los demás. Estaba equivocado”.

Pelé anunció su retirada en 1974, pero los problemas económicos le llevaron a aceptar la oferta del soccer y en junio de 1975 volvió a calzarse las botas para jugar en el Cosmos de Nueva York, con el que en 1977 se proclama campeón de Estados Unidos y abandona definitivamente el fútbol.

A lo largo de su carrera acumuló incontables récords, algunos increíbles. Seis veces anotó cinco goles en el mismo partido, en la final del Mundial de 1958 marca tras hacerle un sombrero al defensa rival, pero en una ocasión, con el Santos, llegó a marcar tras superar a tres defensas de forma consecutiva pasándoles el balón por encima de la cabeza y finalmente repitió la acción ante el portero para acabar rematando de cabeza a puerta vacía. En un partido contra el Fluminense, en 1961, recorrió 70 metros regateando rivales, siete en total, antes de marcar con un disparo con efecto.

Mejor jugador del siglo XX para la FIFA, campeón mundial del siglo para L’Équipe (por delante de Jesse Owens y Eddy Merckx), 77 goles (en 92 partidos) con Brasil, goleador en cuatro mundiales distintos… sólo se le escapó un récord: cinco goles de cabeza en un mismo partido. Lo tenía, y lo mantiene, Dondinho do Nascimento